Imagínate a un pobre enamorado
que te piensa todos los días,
a un pensante fiel de tu imagen
hecha en alto relieve
en los muros de su soledad,
a un perdido en el desierto,
sediento de tus caricias,
a un náufrago alimentándose de ilusiones.
Imagínate una bóveda nocturna, constelada
formando tu nombre,
una calle donde no se escuchan tus pasos,
un llanto celestial espejismo de tu voz,
un airecillo matinal sin tu respiración,
un lecho triste porque no siente tu cuerpo,
un espejo que no me refleja junto a ti.
Imagina como ansío poder sentirte
en cada vértice de la eternidad.