viernes, 6 de marzo de 2009

Aún...

Aún imagino tu rostro en mi cielo
y todavía te hallo
en algún proceso mental,
leo tu nombre tatuado
en la piel de este recuerdo
y me abrigo con lo que de ti me queda.
Y reafirmo el deseo
de no bajarte del altar de mi existencia
sin que me brindes un recuerdo indeleble,
un par de horas lunares con la ausencia
de los prejuicios que circundan tu mente.